La Derrota

lunes 31 Marzo 2008

Podría empezar por felicitar al ideólogo de este espacio por su meritorio decimoséptimo puesto en el CEP de Barcelona. No obstante, no voy a hacerlo, pues creo firmemente que dicho resultado es insuficiente ya que considero que tiene aptitudes, talento y saber estar para lograr triunfos de mucha más envergadura. Felicitarle sería, a mi modo de ver, menospreciar su nivel. Jordi, vales mucho más. Sigue jugando, aprendiendo y luchando por lo que crees, los verdaderos triunfos están cerca.

Por mi parte he saboreado la derrota, nuevamente. La derrota viene sola, sin esfuerzo, y eso la hace tremendamente atractiva. Como diría el poeta, la derrota es una puta barata de bolso y esquina y la Victoria es inaccesible, exclusiva y una estrecha redomada. A día de hoy parece que prefiero a la derrota, que pese a ser pública, puta y barata tiene encantos ocultos y sabores varios. Además, la Victoria te sacia en una noche, mientras que la derrota te ata para toda la vida con ese hedonismo putrefacto y esa lujuria enmascarada en promesas de perversión y ahíta satisfacción.

No tengo las ideas claras. Hace ya demasiado tiempo que vago sin rumbo o como diría Maese Paredes (más conocido como Lord Reptil) sin nadie al volante. Sin pretensiones uno se atasca, y sin objetivos uno cae y cae hasta topar con restos de lo que era antes o de lo que pudiera haber sido. Quizás es hora de que me vuelva a poner serio, y deje a un lado tanta venta de humo, tantas ansias por agonizar y posponga mi retiro tranquilo y apacible bajo un puente herrumbroso hasta una fecha más señalada, o como mínimo, más avanzada, que uno es aún joven para tornarse indefectiblemente en un filósofo nihilista que bebe vino de una botella arrojada por algún transeúnte despreocupado. Los Héroes se levantan de la lona 80 veces predica el dicho popular. Lo que no sabe el populacho es que la tediosa espera y la rutina diaria ahogan al que quiere levantarse, y a veces, sólo a veces, vale la pena quedarse trastabillado contemplando el légamo que yace en el suelo ensuciando las botas de los héroes.

Nunca he sido un buen escritor, ni un gran orador, una pena la verdad. Pues la palabra es inocua para el que la ama, y eso la convierte en una musa que no hiere y no siembra desazón en los corazones más humillados. Cabe pensar que algún día tendré un motivo para no divagar ni pasar un precioso rato escribiendo por escribir. Como mínimo pongo una entrada más en este Blog con rumbo equívoco y entradas salteadas y paranoicas. Hoy Thorharl no sabe que decir, como casi siempre. Hombre de muchas palabras, muchas promesas y muchas ideas idealizadas. A falta de vender humo, más vale no vender nada. Yaceré, entretanto, en la cúspide ecuánime del desprestigio.

Me despido, por hoy, con una frase: “Cuán fácil es fenecer en la cúspide del farallón, sin haber visto ni una sola vez el mar”

Leave a Reply